Mar 2 2010

BROTES VERDES

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Frómista está situado en un lugar privilegiado y llegando este tiempo empieza a apreciarse un tapiz de color verde realmente hermoso.

Después del duro invierno, la primavera llama a la puerta.

Desde el alto de Monzón se divisa una gran parte de nuestra comarca, Tierra de Campos: al fondo la montaña palentina con sus txapelas blancas forjadas por las sucesivas nevadas del invierno, debajo de ellas y hasta nuestros pies, el verde  cereal que brota y  las riberas de los ríos llenas de vegetación.

Lo cierto es que el verde  es un color bonito, Feli y yo, ya entrados en los cuarenta, hemos pintado nuestra habitación de un verde oliva esperanzador y deseoso…

Brotes verdes es lo que alega nuestro Gobierno para salir de la crisis, y brotes verdes he sentido esta mañana cuando me trasladaba hacia Palencia.

Conducía  plácidamente mientras hablaba con un buen amigo que dirige un hotel capitalino, le preguntaba  cómo medir algunos ratios relativos a  las  reservas y plazas ocupadas para poder gestionar con eficacia nuestros establecimientos.

De repente, sin previo aviso, por la espalda, los brotes verdes. Iban en pareja, un verde impecable, arroje el móvil, pero era demasiado tarde, me adelantaron y encendieron esas lucecitas de colores tan navideñas. Después de unos centenares de metros, que generaron dudas sobre mi eficacia a la hora de tirar el móvil, un brazo verde salió por la ventanilla derecha de su  vehículo y me indico, suavemente, que fuera parando. No había sido tan rápido.  

Detuve el vehículo, ellos hicieron los mismo delante de mi coche, uno se bajo y muy educadamente me dío los buenos días  y me solicito por por la ventanilla de mi vehiculo, el carnet y el seguro del automóvil. Se desplazo hacia su vehículo, tradaban, a mí me dio la sensación de que estaban  jugando con una play o con una game boy, y al de unos minutos se acerco a mi medio de transporte con un papelito debidamente doblado, que mide  28 cm de largo  y me dijo:

Guardia:              “Acepta la denuncia.”

Le respondí:      “Cómo no,  es evidente.”

 Guardia:             “Si es que le hemos visto hasta la marca del móvil, una Balck berry”

Yo:                         “Impresionante, ojala todos los servicios del estado funcionarán así.”

Guardia:              “¿Firma la denuncia?”

Yo:                         “Por supuesto. ¿Por qué tres firmas?”.

Guardia:              “No me diga”.

Yo:                         Será una por punto. Buenos días,  intentaré que nunca vuelva a suceder.

Guardia Civil:     Alguna vez nos puede pasar a todos. Buenos días.

 

Viaje a Palencia con brotes verdes. Tres puntos y 105 euros, si pago antes del día 30 de marzo. ¿Serán los brotes del Gobierno tan eficaces como estos?  

 


Mar 1 2010

El mejor hombre del tiempo.

Iglesia de San Pedro

Lo cierto es que nuestra actividad, apenas te permite ver la televisión en las horas habituales para el gran público. Nuestro pueblo se sitúa en un lugar  en el que, pese al hombre o la mujer del tiempo,  casi nunca pasa lo que anuncia el Telediario, es una zona más templada, con menos lluvia, a una altitud de 700 y pico metros.

La nube que  suelen situar en la montaña palentina – uno de los destinos de naturaleza más impresionantes de nuestro país- casi nunca nos afecta. Las lluvias o la nieve se suelen quedar de Alar del Rey hacia arriba, como decimos aquí.  

Pero antes de ayer, muy de mañana, rondaría el reloj las 6,30 h, los peregrinos madrugan bastante, al salir de casa, me llamó la atención que en el campanario de la Iglesia de San Pedro no había ni una sola cigüeña.

En esta Iglesia se encuentra ubicado un museo que guarda unas pinturas excepcionales, hace años formaban parte del retablo de Santa Maria del Castillo,  las robo Erik el Belga por los años 80  y  ahora se encuentran a  buen recaudo en la parroquia. Contemplarlas en silencio es uno de los mejores regalos que puede hacer Frómista a sus visitantes.

Pues bien, de los siete u ocho nidos del campanario, no quedaba una sola cigüeña, la situación me causo cierta perplejidad atendiendo a que se encuentran en fase de romance y ya estaban empezando a reconstruir sus nidos. Pasaban las horas y por esas alturas, discúlpenme la licencia, no aparecía ni Dios, ni una cigüeña.

Sobre la hora de comer el gran anuncio: No salgan de casa, llega Xinthia, la borrasca perfecta. Pues bien las cigüeñas la habían detectado y se habían puesto a buen recaudo.

Al día siguiente persistía el nivel de  alarma naranja, a las 11,30 h, nos llamó por teléfono  un ciudadano:

§  ¿Es el hotel Doña Mayor?

§  Sí, dígame.

§  ¿Se encuentra ahí el Restaurante La Esclusa?

§  Sí, es el restaurante del hotel.

§  Queríamos reservar una mesa para 6.

§  No hay problema.  

§  Nos da miedo, estamos en alerta”.

A lo que les conteste:

§  No se preocupen, por aquí ya ha pasado el temporal, las cigüeñas han regresado a San Pedro.”    


Feb 17 2010

Admirable Basagoiti

 

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El Norte de CAstilla. 17/02/09. EL presidente del Partido Popular en el País Vasco, Antonio Basagoiti, pasó en la noche del lunes por el restaurante La Esclusa de Frómista y ya allí, en ese ciclo de encuentros en torno a la mesa que su propietario Nicolás Gutiérrez ha bautizado como ‘Diálogos entre la fe y la razón’, dejó algunas perlas interesantes y probadas muestras de su valentía política. Sin embargo, fue definitivamente ayer en Valladolid, en este breve periplo castellano del líder popular vasco, en donde evidenció nuevas pruebas irrefutables de que es uno de los pocos políticos españoles que habla y se le entiende todo.
Y a los palentinos nos interesa especialmente sus declaraciones de ayer sobre el nuevo obispo de San Sebastián y aún administrador apostólico de Palencia, José Ignacio Munilla, de quien dijo que será un buen prelado para los guipuzcoanos porque, entre otras razones, ayudará a «desligitimar el terrorismo para poder convivir en paz». Porque, según añadió en el II Foro de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y Bancaja, celebrado en Valladolid, «existen en el País Vasco muchos curas cobardes, que se han vendido por un plato de lentejas y que antes que curas han preferido ser nacionalistas».
Hay que ser valiente para dirigir el PP en el País Vasco, y aún más para ir con la verdad por delante. Pero es que además Basagoiti ha sido capaz de pactar con el PSOE y con el socialista Patxi López para que fuera ‘lehendakari’ y de paso tratar de demostrar que el día a día puede ser allí de otra manera. Las próximas elecciones municipales y forales dirán si los electores vascos han sabido entenderlo, y ojalá que les vaya bien a los dos partidos, de tal manera que en otras zonas del país pueda ser posible un pacto entre dos partidos ideológicamente antagónicos cuando la situación lo requiera, y parece que tanto el PSOE como el PP debieran entender que también la crisis económica necesita de algunos acuerdos entre ambos que se hallen a la altura de las difíciles circunstancias que atravesamos.

Ene 22 2010

Cena coloquio con Rosa Díez en Frómista

rosaSetenta comensales se dieron cita en la noche del pasado miércoles en el restaurante La Esclusa de Frómista para participar en la cena coloquio del ciclo ‘Encuentros entre la fe y la razón’, que periódicamente organiza su propietario, el restaurador Nicolás Gutiérrez, para reunir en torno a una mesa a amigos y representantes de la política y de la sociedad de todo el país. Al encuentro asistió la diputada y fundadora de Unión de Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez. La recaudación del banquete se destinará a los damnificados del terremoto de Haití


Ene 15 2010

Camino de Santiago: tras la estela del Apóstol

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En tiempos del Dante, los peregrinajes a la tumba de santiago en Compostela sólo eran superados en número y prestigio por los realizados a Roma. Sin embargo el Poeta supremo opta por valorar mejor los realizados a Galicia, razonando que aunque en sentido amplio ambos son peregrinajes, santiago es el apóstol que reposa más lejos de su tierra y es el que convoca a los auténticos peregrinos. No era mala esa publicidad para una ruta turística que había de contribuir a la vertebración de Europa. Dante concluye que los peregrinajes son, ante todo, situaciones de educación, y que, por tanto, los caminos largos son los más enriquecedores.

Según la tradición Santiago –hermano de Juan Evangelista, hijo de Zebedeo el pescador y de Salomé-, tras predicar el Evangelio en España sin alcanzar gran audiencia, retornó a Jerusalén donde en el año 44 fue decapitado por orden de Herodes Agripa. Unos discípulos consiguieron embarcar su cuerpo hacia estas tierras, donde permaneció ignorado hasta que, a comienzos del siglo IX , se produce el hallazgo de su tumba, que desde entonces competirá con Jerusalén y Roma como lugar de destino de andaduras. Un siglo antes de que Dante dejara en su Vita Nuova aquella apología del peregrinaje a Galicia, ya se había escrito la primera guía turística de la Historia, con su mapa incluido. Forma parte del Liber Sancti Jacobi,un compendio de escritos relativos a Santiago y al camino de peregrinación que, aunque redactado en distintos tiempos, estaba ya reunido a mediados del siglo XII. El manuscrito más notable correspondiente a ese libro es el Códice Calixtino.

La consigna del peregrinaje a la tumba del Apóstol en Galicia se concreta precisamente en el capítulo I del Libro IV de ese Códice, donde se narra la visión del emperador Carlomagno (742-814): “Y en seguida vio en el cielo un camino de estrellas que empezaba en el mar de Frisia y, extendiéndose entre Alemania e Italia, entre Galia y Aquitania, pasaba directamente por Gascuña, Vasconia, Navarra y España hasta Galicia, en donde entonces se ocultaba, desconocido, el cuerpo de Santiago”.

En una aparición a Carlomagno, Santiago le aclara: “El camino de estrellas que viste en el cielo significa que desde estas tierras hasta Galicia has de ir con un gran ejército a combatir a las pérfidas gentes paganas, y a liberar mi camino y mi tierra, y a visitar mi basílica y sarcófago. Y después de ti irán allí peregrinando todos los pueblos, de mar a mar, pidiendo el perdón de sus pecados y pregonando las alabanzas del Señor, sus virtudes y las maravillas que obró” (Codex Calixtinus, folio 162)

La Vía Láctea y el Camino de Santiago

En un día de verano, antes de que comience el amanecer, si gozamos de un cielo oscuro, sin nubes y sin Luna, puede verse una llamativa singularidad entre las estrellas de la noche: la Vía Láctea forma un arco luminoso que recorre el firmamento de Este a Oeste. Es un espectáculo que fue románticamente descrito por el astrónomo Camille Flammarion (1842-1925) con estas palabras: “Un extenso rastro blanquecino se eleva como un arco aéreo a través de la bóveda estrellada; en él se descubren irregularidades caprichosas: aquí, corre como un río celeste en un lecho angosto y monótono; allí, se divide en dos brazos que quieren separarse el uno del otro; más lejos, parece desgarrarse en pedazos, como un vellón ligero cardado por los vientos del cielo.”

Aquel “extenso rastro blanquecino” que cruza el firmamento había comenzado a llamarse tambiénCamino de Santiago y habría de sugerir durante siglos para muchos peregrinos, de todos los credos y culturas, un camino. Aunque debemos aclarar desde un principio que no puede utilizarse como referencia, dado que su orientación va cambiando a lo largo de la noche, al igual que su posición es diferente a una hora determinada si la miramos en distintas épocas del año.

Hace ahora 400 años que el incomparable Galileo Galilei descubrió que la Vía Láctea no es más que un conglomerado impresionante de estrellas, poniendo realidad científica en donde antes sólo había fantasías y especulaciones. En lo que respecta a nuestras ideas sobre la naturaleza de aquel camino celeste, y al lado de los mitos que existen en todas las culturas, lo cierto es que hasta comienzos del siglo XVII prevalecieron las propuestas de Aristóteles, que sobre el particular no eran lo que se dice especialmente brillantes.

El filósofo estagirita pensaba que la Vía Láctea estaba formada por una sustancia aérea caliente y seca, similar al gas de los pantanos, que sube hasta cerca de la esfera de las estrellas fijas, donde entra en incandescencia. Para justificar el que semejante nube gaseosa, de origen terrestre, se encuentre en medio de los espacios celestes, pueda tener forma irregular pero constante, y no consumirse, Aristóteles tuvo que forzar artificialmente su lógica y mezclar con desparpajo elementos físicos y metafísicos. La cultura popular habría de echar forzosamente mano de los mitos.

Un río de leche

Para la tradición griega clásica, nuestro Camino de Santiago celeste había sido un río de leche. La leyenda que da calificativo oficial a esa banda blanquecina –Vía Láctea, Milky Way, Voie lactée– nace en una de las aventuras de Zeus, un dios al que como sabemos le gustaban especialmente las mujeres mortales. En esta ocasión visitó a Alcmena, la esposa de Anfitrión, haciéndose pasar por su marido, y como fruto de aquel encuentro nació Heracles, que sería Hércules en la versión romana.

Para que el pequeño adquiriese la inmortalidad fue colocado a los pechos de la diosa Hera, esposa y hermana de Zeus, mientras ella dormía, y el niño succionó con tal fruición que adquirió la fortaleza que luego harían posibles las hazañas que le hicieron famoso. Pero Hera tenía celos de la madre del niño, y al despertar y darse cuenta de lo que sucedía alejó a Heracles de su pecho, con lo que su leche se derramó por el cielo. Ésta es la versión que ha dejado en nuestra cultura el adjetivo de “láctea” para esa vía o camino que vemos en el cielo de la noche, y también proporciona un origen para la palabra “galaxia”.

Los astros están desde siempre vinculados a los viajes. No olvidemos que la palabra “desastre” significa “sin ayuda de los astros”, expresión que, entre otras interpretaciones, representa la adversidad que puede suponer para un viajero el no poder orientarse en su camino si no ve las estrellas. De este modo no resulta nada extraño llamar vía o camino a esa banda blanquecina. De hecho, existen otras varias denominaciones en esa clave y, por ejemplo, en algunos países del Asia oriental, se le conoce como el Camino del Elefante Blanco, y para muchos tártaros musulmanes se trata del Camino a la Meca.

Como queda dicho, desde el siglo XII, entre nosotros se ha popularizado el nombre de Camino de Santiago, denominación que creo extendida de manera general, al menos por España y Francia. Claro que siempre hay alguna anecdótica excepción: hace años descubrí que en la zona de Cedeira (Coruña) había personas que conocían a la Vía Láctea con el nombre de Camiño de San Andrés. Parece que la rivalidad entre los peregrinajes a Compostela y San Andrés de Teixido, sean de muertos o de vivos, se extiende también a este aspecto. Está claro que puede tratarse de un camino, aunque al variar de orientación no se sepa exactamente a dónde conduce. En nuestra tradición, el llamar camino a la Vía Láctea tendrá como principal objeto recordar el sentido religioso del peregrinaje y crear un símbolo entre las estrellas, más que disponer de un instrumento de orientación. Por encima del posible valor icónico de la banda lechosa está el valor simbólico.

Esa idea nos permite dejar a un lado las consideraciones astrológicas y los esfuerzos miméticos –que están presentes en la redacción del Códice Calixtino cuando habla del tema– y hacer, por ejemplo, una lectura puramente religiosa. Evidentemente hay una idea cristiana del Camino, que se apoya sobre todo en el evangelista Lucas, quien lo construye en dos momentos: primero de Galilea a Jerusalén (Evangelio de Lucas 9,51), pero sin olvidar luego la misión de continuar hasta el confín de la Tierra (Hechos de los Apóstoles 1,8).

A la vista de la variedad de peregrinos, de sus lenguas y orígenes, de sus motivaciones, de sus expresiones artísticas y literarias, de sus manifestaciones y de sus historias personales y colectivas resulta sugerente pensar que ese caminar en realidad nos lleva a seguir al viejo Sol, que es quien sabe mejor que nadie dónde está el más allá. Plus ultra. Es verdaderamente difícil diferenciar, por un lado, el recorrido religioso de las peregrinaciones a Santiago y, por otro, la vía iniciática que se prolonga hasta un poco más allá de Compostela, hasta la Costa da Morte, el lugar donde “muere el Sol” en su fusión con el océano; es el Finis Terrae.

Las leyendas del camino

Desde luego no faltan leyendas que unan ambos caminos y enlacen elementos míticos presentes en Galicia, como la relación de la villa de Noia con Noé y de su Arca con Argo navisgran constelación en la Vía Láctea que cuando está baja en el horizonte, tocando el mar, permite soñar en seguir con ella por el cielo el camino que sobre la tierra ha tocado a su fin. El mito quiere también que aquel propio Hércules que fue separado de los pechos de Juno al formarse la Vía Láctea, construyese en La Coruña una torre que sirve para señalar uno de los confines del mundo. El peregrinaje a Compostela recorre el mismo camino que marca elSol. La costumbre de los peregrinos de recoger conchas marinas al llegar a la costa, de la que nos habla el Libro III del Liber Sancti Jacobi, ratifica que el final de los peregrinajes estaba al llegar al océano. Al final del camino está la mar.

Desde que Galileo desveló con su primitivo telescopio la identidad del celeste Camino de Santiago, la ciencia ha recorrido un largo sendero. Esta milenaria ruta científica nos ha llevado a descubrir que la Vía Láctea es, en realidad, la galaxia a la que pertenece nuestro Sistema Solar, junto con todas las demás estrellas que vemos a simple vista y con unos 200.000 millones más.

Hoy en día ya podemos afirmar que la banda lechosa es, simplemente, la visión de ese conglomerado estelar desde dentro, en la dirección del plano donde hay más estrellasNuestra Galaxia tiene forma de disco achatado, con dos brazos espirales y gira a una velocidad enorme. Al parecer, los caminos terrestres no tenían correspondencia alguna en el cielo; pero sin duda, nosotros seguiremos caminando.

Ramón Núñez Centella

Director del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología

Articulo aparecido en la revista Muy Interesante.www.muyinteresante.es


Ene 2 2010

2009 Por fin se ha terminado.

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Con toda seguridad, el año 2009 ha sido uno de los peores en la reciente historia económica de nuestro país, y cuando la económica va mal, la sociedad – no nos engañemos- suele ir al mismo ritmo.

A este humilde emprendedor nadie le dijo que esta música tendría semejante partitura. La obra fue de una dureza impresionante, la puerta del Hotel Doña Mayor y del restaurante La Esclusa se abrió el 20 de Marzo del 2.008, fue un hito impresionante, pero nadie nos aviso de que la crisis llamara tan rápido a nuestra puerta.

Bien es cierto, que aquello que parece un problema, al no tener solución, deja de ser un problema para convertirse en  realidad, y en esa realidad solo tienes dos escenarios posibles: rendirte o luchar.

Pues bien, este 2009, nuestro Annus Horribilis, ha propiciado un entorno excepcional para conseguir algunas cosas, que de lo contrarío quizá nunca hubieran acaecido.

No cabe la menor duda de que algunas cosas, felizmente,  han desaparecido y que nunca volverán a ser como antes: se acabo la especulación feroz; se acabo la idea de, mejor a poner ladrillos que ir a la facultad; y se acabo, definitivamente, vivir a base de “pelotazos”.

A partir de hoy, necesitaremos buscar al buen viajero, ofrecerle cosas singulares, la bolsa de “malgastadores” se ha reducido a la mínima expresión, y si el cliente antes tenía razón – aunque casi nadie se la daba- ahora debe convertirse en nuestro potencial amante, tenemos la obligación de enamorarnos de nuestros clientes y satisfacerles al máximo; hoy más que nunca, la imaginación es necesaria,  unida a una oferta singular llena de pequeños consensos hacia los sentidos más hondos de nuestros visitantes, el viajero debe tener las suficientes provocaciones para que se lleve un grato recuerdo de nuestro establecimiento. Hoy se proclama el fin de la vulgaridad y el retorno de las liturgias.

En este feliz año pasado, hemos tenido que exprimir las meninges al máximo.

Desde esta humilde empresa, han sido tres los ejes estratégicos que hemos desarrollado a toda velocidad para salvarnos de la quema, y que, sin duda alguna, no fuimos capaces de prever la necesidad de abordarlos tan rápidos:

1. Escuchar a nuestros clientes, quizá sea la base necesaria para que funcione el amor, escucharles con cariño, con franqueza, de cara, sin miedo a lo que te puedan decir, utilizando el desayuno para que sean nuestros cómplices y nos cuenten que debemos mejorar. Ya tenemos en carteras iniciativas que nunca hubiéramos pensado que debíamos ejecutar, todas han nacido del cariño de nuestros huéspedes y de un pacto con ellos de mejora permanente.

En los últimos nueve meses nuestros visitantes has cumplimentado una encuesta, basada en una valoración cuantitativa sobre 50 aspectos de nuestro establecimiento

( personal, desayuno, carta, limpieza….) y por otro lado, hemos propiciado que el desayuno sea un punto de encuentro entre el viajero y la familia del hotel Doña Mayor.

2. También nos hemos involucrado a toda velocidad, en el mundo web 2.0, en el siglo XXI la comunicación bidireccional en las redes sociales con nuestros amigos los viajeros es una necesidad vital.

3. Y por último hemos apostado por la cooperación empresarial, y poco a poco, lo vamos consiguiendo. La asociación local, Destinofromista.com, está ya en marcha, la coordinación interprofesional en el marco de Tierra de Campos, fundamentalmente debido a dos marcas que darán mucho que hablar próximamente: Turcampos y Red Gastronómica  Manjares de Campos, empieza a ser un realidad.

En fin a seguir trabajando para que en el año 2.010, los viajeros que elijan el Hotel Doña Mayor o el restaurante La Esclusa, se lleven un grato recuerdo de nuestra casa. Va por ustedes.


Dic 13 2009

Lugares que no debe perderse

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Estimados amigos y amigas:
Este artículo ha aparecido hoy en el diario “El Norte de Castilla.” Les propongo un juego, sitúen cada monumento sobre un plano, podrán observar que el epicentro para  conocer los recursos más significativos de nuestra provincia  se encuentra en Frómista. Oh no!
Niko Gutíerrez
www.hoteldonamayor.com
¡Qué sorpresa, Palencia! Y no lo digo yo, se lo he tomado prestado a Juan Eslava Galán, autor del libro ‘1000 sitios que ver en España al menos una vez en la vida’. De este millar de lugares imprescindibles, según el escritor andaluz, 13 se encuentran en nuestra provincia. «En España no hay menos de cincuenta mil o cien mil lugares interesantes. He intentado que mi censo fuera lo más equilibrado posible, que incluyera los lugares esenciales para un aficionado al arte, al paisaje, a los museos, a la gastronomía, a los lugares insólitos o misteriosos, a la historia, a las fiestas…» parece excusarse el autor en la contraportada de la guía, por si alguien se sintiera ofendido porque su pueblo o ciudad no aparece recogido en estas singulares páginas.
‘¡Qué sorpresa, Palencia’, titula el autor antes de adentrarse a presentar algunos de los tesoros de la provincia. «He vuelto a la capital palentina en cuatro ocasiones para darme el gustazo de pasear por ella y de admirar su madura belleza de dama castellana un poco antigua, pero lozana y guapa, y muy al día en modas y tendencias», afirma el autor de esta guía de viajes, inspirada en el libro de la norteamericana Patricia Schultz ‘1.000 sitios que ver antes de morir’, publicado igualmente dentro de la editorial MR.
«El viajero comienza Palencia por su Plaza Mayor (siglo XVII), quizá la más equilibrada de espacio y edificios del barroco español. Después pasea sin prisa por la Calle Mayor, curioseando los escaparates de los comercios de toda la vida que contrastan notablemente con los modernos, y así llega al Parque del Salón, un espacio abierto salpicado de arboleda, jardines, fuentes y esculturas. Allí mismo, en la Huerta de Guadián, le espera la iglesia de San Juan Bautista, una de las más bellas del románico castellano», explica Eslava Galán (Jaén, 1948), quien, después de ese contacto con la médula de la ciudad, recomienda una visita a los palacios barrocos, al convento de San Francisco, la iglesia de la Compañía en el cruce de los Cuatro Cantones, la de San Miguel con su calada torre gótica, o un tranquilo paseo por el Sotillo de los Canónigos, «en la sombreada ribera del Carrión».
Además, el autor tiene en cuenta las excelencias gastronómicas y asegura que en Palencia se come estupendamente y según gustos. «Los carnívoros, lechazo asado con vino de Cigales. Tampoco admiten reproche las alubias de Saldaña, o la carne de cerdo preparada de mil maneras, incluso el pichón estofado, o sea, paloma, un plato antiguo propio de ciudad medieval con los campos sembrados de palomares que parecen atalayas». A los vegetarianos les propone que se inclinen por una menestra con hortalizas de las estupendas vegas del Carrión, y a los dulceros, leche frita o dulces de Osorno.
Pero los dos lugares de la capital que hay que visitar al menos una vez en la vida son la Catedral y el Cristo del Otero. «La Bella Desconocida padece de una fachada inarmónica que, además de faltar a la simetría, presenta una torre excesivamente masiva en proporción con el resto del edificio. Dicho esto, que no deja de ser una opinión personal, la catedral es, en sus partes y en sus contenidos, una bellísima y armónica montaña sobrada de tesoros artísticos», argumenta Eslava Galán, quien destaca la cripta visigótica y el retablo renacentista de la capilla mayor.
Y de la Catedral, al Cristo del Otero, del escultor Victorio Macho, y que no pueden dejar de visitar los aficionados a los cristos gigantescos. «Desde su pie se disfruta de una estupenda panorámica de la ciudad, la única desde la que no se impone la visión del mismo Cristo, lo que para muchas personas es de agradecer», señala.
A 18 kilómetros, el autor sitúa la primera de las once ‘joyas’ ubicadas fuera de la capital: la iglesia de San Pedro de Amusco, conocida como el ‘pajarón de Campos’. «Una de las iglesias más completas y mejor alhajadas de España, o al menos de las que mejor han conservado su patrimonio. Un museo vivo de arte sacro en el que encontramos abundantes retablos, tallas, lienzos y orfebrería de distintas épocas y hechuras», destaca Eslava Galán.
A ésta le siguen la villa romana de La Olmeda en Pedrosa de la Vega, la localidad de Carrión de los Condes, la iglesia de San Martín de Frómista, el Canal de Castilla en Alar del Rey, el núcleo antiguo de Villalcázar de Sirga y el Mesón de los Templarios, el castillo de Ampudia, la iglesia de San Juan de Baños en Baños de Cerrato, las Fuentes Divinas o Tamáricas en Velilla del Río Carrión y la iglesia de Olleros.
A veces, el autor se mete en harina y menciona una reflexión, un retazo de conversación que escuchó durante sus visitas o una anónima opinión, como la extrañeza de una señora al ver a Leda copulando con un cisne en uno de los mosaicos de La Olmeda: «¡Qué desvergüenza. A saber la clase de gente que vivía aquí. Enseguida iba yo a poner eso en mi sala de estar!, insiste la señora, quien, al enterarse de que el mosaico seguramente era la superficie del comedor, sentenció: «¡Pues en mi comedor, menos. Lo que yo tengo es una Santa Cena de mi abuela que se le da un golpecito al brazo del Cristo y bendice la mesa». También alude el libro a la duda con la que abandona el viajero San Martín de Frómista, incapaz de desentrañar si lo que lleva el cuervo de uno de los capiteles es queso o pan; o el temor que siente ante las aguas bravas que descienden de la esclusa en Alar del Rey.
«Me atrevería a afirmar que la intolerancia y la cerrazón se quitan viajando. Además, el viaje siempre nos brinda momentos de felicidad y armonía, ¿qué más podemos pedirle a la vida?».

Nov 29 2009

Frómista,cruce de caminos.

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Esta vez han sido los amigos de la revista: “deViajes” www.deviajes.es

Dicen que en esta localidad palentina se cruzan las vías de la Fe y la Razón. Y es que su estratégica situación –en Tierra de Campos– y la historia han hecho que aquí se unan dos de las rutas más transitadas del norte: el Camino de Santiago y el Canal de Castilla, la mayor obra de la ingeniería ilustrada.

Nada más llegar verás un edificio que te resultará familiar: es San Martín, una iglesia románica del siglo XI cuya imagen aparece en los libros de Arte para representar el románico puro. No te pierdas esta joya medieval, deambula por su planta de cruz latina y admira sus arcos de medio punto y su decoración con motivos vegetales y animales y escenas bíblicas.

Leyendas en formato 3D

Por la calle del Milagro llegarás a la Francesa, que albergó dos sinagogas en la Edad Media y que hoy siguen atravesando los peregrinos en su camino hacia Santiago. Y en la Plaza de Tuy –llamada así porque Frómista está hermanada con esta ciudad gallega– verás la iglesia gótica de San Pedro y las interesantes piezas de su museo, sobre todo, en orfebrería y escultura.
Detrás de San Pedro está el Museo Histórico-Etnográfico (979 81 01 14), que muestra la vida rural de la Tierra de Campos, aunque si quieres tener una idea global del entorno, no te pierdas Vestigia (979 81 01 28), un montaje en 3D que recrea la historia y leyendas de Frómista. Precio: 4 e, conjunta con la Iglesia de San Martín y el Museo de San Pedro.

Salida  al  mar 

En el siglo XVIII, Frómista desarrolló el mayor proyecto de ingeniería civil de la España Ilustrada: el Canal de Castilla. Con él se pretendía conectar la meseta castellana con el Cantábrico y reanimar la economía. Esta vía se dejó de utilizar en 1959 pero ahora se ha recuperado como atractivo turístico para rutas de senderismo o bici. Infórmate en 979 81 07 63.

Cómo Llegar

Desde Madrid, toma la A-6 hasta la salida 181( Valladolid / Burgos). Después, enlaza con la A-62 y sigue por ella hasta la salida 88 (Palencia / Santander). En la localidad de Venta de Baños, desvíate por la A-67, que te llevará hasta Frómista.

Dónde Dormir

Hotel Doña Mayor (Francesa, 8. 979 81 05 88). Este establecimiento está situado en la calle principal del camino jacobeo. Dispone de 12 habitaciones –una de ellas, adaptada para personas con discapacidad– y un buen restaurante. Habitación doble, desde 76 €.


Nov 28 2009

Un pasillo siempre verde

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El Norte de Castilla. GPS

Doscientos kilómetros de ribera convierten al Canal de Castilla en un largo corredor donde disfrutar de la naturaleza y la historia.

La frustración que supuso que una infraestructura como el Canal de Castilla fuera superada casi inmediatamente por la llegada del ferrocarril en las últimas décadas del siglo XIX tuvo como consecuencia una larga agonía, producida a su vez por una utilización cada vez menor de todo el trazado. Una de las razones de esa larga agonía estaba en el enorme coste que suponía el mantenimiento de toda la infraestructura, imprescindible para que siguiera funcionando el sistema de navegación. El Canal requería de una abultada nómina de personal encargado del funcionamiento de las esclusas y un presupuesto siempre escaso para tener al día todas las instalaciones, limpieza de la vegetación o reparación de diques.
Pasado el momento de las barcazas, el Canal quedó, sobre todo, como un valioso recurso para hacer llegar el agua a los campos y poblaciones junto a las que pasaba, y aún hoy es fundamental para el abastecimiento de agua potable de ciudades como Palencia y Valladolid. Pero también quedó como un largo corredor verde rico en vegetación, siempre lleno de vida animal. La sensibilidad colectiva respecto a esta obra de ingeniería ha variado de nuevo en las últimas décadas, y aunque mucha de la infraestructura construida en su momento sigue al borde de un vergonzoso derrumbe, se han acometido, en algunas áreas, obras de consolidación que invitan a disfrutar de esta infraestructura excepcional.
Y las formas de hacerlo son sobre todo dos: por sus orillas o desde dentro. Una reciente intervención llevada a cabo a lo largo de todo su trazado ha recuperado los caminos de sirga que en su día existieron junto al Canal y que, en algunos de los tramos, habían desaparecido por completo comidos por la vegetación o los derrumbes. Gracias a ello es posible retomar, al menos en parte, el sueño de atravesar Castilla -a pie, en bicicleta o a caballo- llevando como guía el discurrir apacible de lo que un día fue imaginado como una auténtica carretera de agua. Además de asentar los caminos y despejarlos de vegetación, se han colocado carteles que ayudan a entender mejor el auténtico alcance que tuvo esta infraestructura.
Hacer el viaje por estos caminos de sirga es hoy más fácil que nunca. Basta con ponerse. La ausencia desniveles apreciables los hace asequibles a casi cualquier condición física. Aunque no todo el trazado cuenta con árboles, la abundante vegetación que suele prosperar en las orillas ofrece, sobre todo en verano, un apetecible refresco que aprovechan también pequeños animales y aves a los que es fácil sorprender. Además, la presencia cada pocos kilómetros de viejas infraestructuras, puentes y esclusas aderezan un recorrido que muchos emprenden ya con tanto fervor como las peregrinaciones a Santiago.
Pero el Canal puede disfrutarse también desde dentro emulando sensaciones que se acercan a las que sintieron los viajeros que en el siglo XIX lo usaron para trasladarse de unos puntos a otros. La forma más cómoda es tomar el barco Antonio de Ulloa que emprende sus recorridos desde la dársena de Medina de Rioseco para navegar por el interior de uno de los tramos más feraces del Canal hasta salvar la esclusa séptima del Ramal de Campos. La recuperación de esta esclusa permite a los viajeros vivir desde el interior del barco la experiencia del paso de un tramo a otro mediante el juego de niveles en el que se basa el sistema de esclusas.
DÓNDE DORMIR: Hotel Doña Mayor
Cuidado diseño, comodidad y armonía es lo que ofrece este alojamiento situado en pleno Camino de Santiago en el que todas las habitaciones son diferentes. También tiene un restaurante, La Esclusa. Dirección: Francesa 8. 686 466 962. Precio: desde 86 euros.

Nov 27 2009

Cuando Mahoma no va a la montaña…

“Tendremos que agradecerselo a los amigos del Norte de Castilla.”
Dicen que si Mahoma no va a la montaña, entonces tendrá que ser la montaña quien vaya a Mahoma. Algo parecido pensó Nicolás Gutiérrez, propietario del restaurante La Esclusa de Frómista, después de que algunos de sus clientes, llegados desde otros municipios, le explicasen las dificultades que a veces encontraban a la hora de decantarse por un restaurante alejado de su lugar de residencia, ya que a los riesgos que entraña la conducción nocturna, se une la prohibición de beber alcohol para el conductor del vehículo en el que se desplazan los comensales.
«Nos gusta tratar bien a los clientes, y no simplemente considerarlos como personas que vienen, comen y se van, por eso tratamos de escuchar sus propuestas y necesidades», explica Nicolás Gutiérrez, quien no ha dudado en poner un servicio de autocar a disposición de los comensales que contraten las comidas y cenas de empresa en su establecimiento, «para que nadie se vaya molesto porque no ha podido beber una copa de vino», apostilla.
La distancia ha dejado de ser un problema. La Esclusa facilita a la empresa que reserve mesa en su establecimiento el autobús y pacta con los clientes el horario de salida y de llegada a su destino. «Es muy beneficioso para los clientes, y a nosotros tampoco nos supone un gran desembolso», indica el dueño del restaurante.
La propuesta ha tenido una acogida tan favorable, que el hostelero, siguiendo las sugerencias de sus comensales, ha pensado en ampliar el servicio a otras fechas en las que abundan las celebraciones