Villa Romana La Olmeda

A 20 minutos de Frómista en la Carretera comarcal 615 Palencia – Riaño, en Pedrosa de la Vega, se encuentra uno de los yacimientos romanos más importantes de nuestro país. Si te animas a visitar este templo y te encuentras alojado en nuestro hotel, te regalamos las entradas.
Descubierta en 1968, la Villa Romana de La Olmeda, es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo romano hispánico. Se trata de una gran mansión del Bajo Imperio (s. IV d.C.), cuyo edificio principal de planta cuadrada flanqueada por dos torres, se dispone en torno a un patio central y peristilo al que se abren las distintas dependencias, la mayoría de ellas con pavimentos de mosaicos. El salón principal u “oecus” de 175 m2 conserva en muy buen estado uno de los principales mosaicos del mundo romano en el que se pueden contemplar dos escenas; la principal narra el conocido episodio de Ulises en Skyros, orlado por una bella cenefa con una serie de retratos, probablemente de los dueños de la mansión. Bajo el tema principal una cacería de gran realismo.
En las proximidades del edificio principal se han excavado diversas necrópolis con abundante e interesante material que permite estudiar y conocer mejor el mundo tardorromano en la meseta. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural el 3 de abril de 1996. En Saldaña, localidad próxima a la villa, se completa la visión de la vida en la Roma bajo imperial con la visita al Museo monográfico de la villa, en el que se pueden admirar desde las vajillas de cerámica en terra sigillata hasta los ajuares funerarios de las necrópolis. El descubrimiento de la villa Romana de La Olmeda tuvo lugar en el verano de 1968 con motivo de la realización de unas labores agrícolas, que al tropezar con restos de una vieja pared fueron el principio de una investigación arqueológica. La incógnita pronto se despejó con el hallazgo de un espléndido palacio de época imperial romana: salas, corredores, pórticos, todo un conjunto cuyo momento de esplendor, hace 1600 años, la fortuna nos devuelve ahora.
La monumental fachada del edificio, flanqueada por dos torres de forma octogonal, se abre al mediodía. Traspasada ésta, se accede al interior del palacio por un vestíbulo cuyo mosaico se conserva prácticamente intacto. Al fondo del vestíbulo, dos columnas marcan la separación entre él y una amplia galería transversal en cuyos extremos convergen otras con bellos mosaicos geométricos, que son el acceso a las principales habitaciones de la mansión. Las orientadas al saliente, de mayor importancia y suntuosidad, se identifican como alcoba, pequeño comedor, y sala de recepciones, y conservan espléndidos mosaicos. Entre las orientadas al poniente, el gran comedor es la principal, con reformas de época romana que acrecientan su interés arqueológico. El mosaico de la sala de recepciones es uno de los principales mosaicos conservados en España: Piedras de diminuto tamaño y diversidad de color se van ordenando armoniosamente hasta formar escenas. Cazadores a pie y a caballo que acosan a diversos animales, héroes de la antigüedad clásica que nos relatan sus viejas leyendas, y un friso, entre ánades silvestres heráldicos y delfines, en el que los dueños del palacio se inmortalizan en retratos en los que el arte del mosaico alcanza su culminación.
