2009 Por fin se ha terminado.

Con toda seguridad, el año 2009 ha sido uno de los peores en la reciente historia económica de nuestro país, y cuando la económica va mal, la sociedad – no nos engañemos- suele ir al mismo ritmo.
A este humilde emprendedor nadie le dijo que esta música tendría semejante partitura. La obra fue de una dureza impresionante, la puerta del Hotel Doña Mayor y del restaurante La Esclusa se abrió el 20 de Marzo del 2.008, fue un hito impresionante, pero nadie nos aviso de que la crisis llamara tan rápido a nuestra puerta.
Bien es cierto, que aquello que parece un problema, al no tener solución, deja de ser un problema para convertirse en realidad, y en esa realidad solo tienes dos escenarios posibles: rendirte o luchar.
Pues bien, este 2009, nuestro Annus Horribilis, ha propiciado un entorno excepcional para conseguir algunas cosas, que de lo contrarío quizá nunca hubieran acaecido.
No cabe la menor duda de que algunas cosas, felizmente, han desaparecido y que nunca volverán a ser como antes: se acabo la especulación feroz; se acabo la idea de, mejor a poner ladrillos que ir a la facultad; y se acabo, definitivamente, vivir a base de “pelotazos”.
A partir de hoy, necesitaremos buscar al buen viajero, ofrecerle cosas singulares, la bolsa de “malgastadores” se ha reducido a la mínima expresión, y si el cliente antes tenía razón – aunque casi nadie se la daba- ahora debe convertirse en nuestro potencial amante, tenemos la obligación de enamorarnos de nuestros clientes y satisfacerles al máximo; hoy más que nunca, la imaginación es necesaria, unida a una oferta singular llena de pequeños consensos hacia los sentidos más hondos de nuestros visitantes, el viajero debe tener las suficientes provocaciones para que se lleve un grato recuerdo de nuestro establecimiento. Hoy se proclama el fin de la vulgaridad y el retorno de las liturgias.
En este feliz año pasado, hemos tenido que exprimir las meninges al máximo.
Desde esta humilde empresa, han sido tres los ejes estratégicos que hemos desarrollado a toda velocidad para salvarnos de la quema, y que, sin duda alguna, no fuimos capaces de prever la necesidad de abordarlos tan rápidos:
1. Escuchar a nuestros clientes, quizá sea la base necesaria para que funcione el amor, escucharles con cariño, con franqueza, de cara, sin miedo a lo que te puedan decir, utilizando el desayuno para que sean nuestros cómplices y nos cuenten que debemos mejorar. Ya tenemos en carteras iniciativas que nunca hubiéramos pensado que debíamos ejecutar, todas han nacido del cariño de nuestros huéspedes y de un pacto con ellos de mejora permanente.
En los últimos nueve meses nuestros visitantes has cumplimentado una encuesta, basada en una valoración cuantitativa sobre 50 aspectos de nuestro establecimiento
( personal, desayuno, carta, limpieza….) y por otro lado, hemos propiciado que el desayuno sea un punto de encuentro entre el viajero y la familia del hotel Doña Mayor.
2. También nos hemos involucrado a toda velocidad, en el mundo web 2.0, en el siglo XXI la comunicación bidireccional en las redes sociales con nuestros amigos los viajeros es una necesidad vital.
3. Y por último hemos apostado por la cooperación empresarial, y poco a poco, lo vamos consiguiendo. La asociación local, Destinofromista.com, está ya en marcha, la coordinación interprofesional en el marco de Tierra de Campos, fundamentalmente debido a dos marcas que darán mucho que hablar próximamente: Turcampos y Red Gastronómica Manjares de Campos, empieza a ser un realidad.
En fin a seguir trabajando para que en el año 2.010, los viajeros que elijan el Hotel Doña Mayor o el restaurante La Esclusa, se lleven un grato recuerdo de nuestra casa. Va por ustedes.
