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Ago 17 2010

La liturgia de la pantufla

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Ser distinto para no tener que ser necesariamente el mejor. Tal divisa podría animar a muchos establecimientos turísticos a emprender reformas para superar la crisis y asegurarse un lugar bajo el sol en el horizonte. No se entiende el futuro sin esta premisa, y me temo que la mayoría de los negocios hoteleros hoy en marcha no saldrá de esta insufrible travesía del desierto. Como tampoco se entiende que la principal ruta turística de Europa, esa que recorre el norte peninsular bajo el nombre del Camino de Santiago, no cuente aún con ningún hotel propiamente identificado como un hotel de peregrinos.

Afortunadamente lo veremos pronto en la localidad castellana de Frómista gracias a la iniciativa de Nico Gutiérrez, uno de nuestros foristas más entusiastas, que se ha propuesto acondicionar de inmediato el área de recepción de su hotel Doña Mayor para recibir comme il faut a los caminantes jacobeos que cubren la etapa Castrojeriz-Frómista bajo el sol implacable de Castilla la ancha. Comme il faut es justo lo contrario a lo que hasta ahora hacen todos los hoteles del Camino: recibir a los peregrinos frente al mostrador de recepción, tomar su filiación, asignarles su habitación mientras aguardan en pie, hacerles firmar la ficha de policía… Todo eso sin la menor consideración a su estado sudoroso y descompuesto, su fatiga extrema de caminante, su urgencia de agasajo y relax.

Una nueva generación de establecimientos ha de nacer bajo el signo de la verdadera hospitalidad. Y confío en que a partir de ahora el Doña Mayor de Nico Gutiérrez, con quien hemos estado estos días, sea su avanzadilla.

Lo primero que hará este empresario es destruir el actual expendedor de fichas policiales y convertir todo ese espacio de recepción en una no recepción. Afuera con el mostrador, con los ornamentos inútiles, con el resplandor luminoso de la entrada, tan poco sugerente para la mística del Camino. No existirá en ese lugar más que su persona y los necesarios útiles de la acogida: un grifo de cerveza, una neverita con bebidas refrescantes, un aparador surtido de tapas, un pediluvio sencillo y un armario lleno de pantuflas. Y nada más… Vamos a iniciar la liturgia de la pantufla, el rito ancestral de la lavativa de pies que Cristo puso de moda en los tiempos del Evangelio según San Mateo con música de Bach.

El peregrino accede al hotel a través de un vericueto que sigue marcando, puertas adentro, su carácter andariego. El peregrino sigue su camino iniciático en el interior del hotel. Nada de lo jacobeo, de lo puramente espiritual, le es ajeno. Nada identifica su final de andanza con la tipología de un hotel NH. El Camino de Santiago siguen en el interior del hotel. Es un hotel del Camino de Santiago. Por tanto, el peregrino siente que su litúrgico andar se enaltece y eleva en un templo del agasajo, donde alguien le ayuda a despojarse de su mochila, lo sienta en un cómodo sofá, le somete a un pediluvio purificador, lo despierta con una libación refrescante, lo reconstituye con un alimento gustoso y después le invita a subir a la habitación o pasar al jardín-onsen, donde el agua y la vegetación ayudarán a nuestro senderista a ascender al séptimo cielo de la escalera jacobea.

Esta liturgia marcará un antes y un después en la caracterización de una hotelería que vive del Camino de Santiago sin el estigma del Camino de Santiago. Es intolerable que la principal ruta turística de Europa no disponga de una red de hospederías acreditativa por su identidad hospitalaria, y que muchos de los agentes que intervienen en el turismo jacobeo se quejen como plañideras de la crisis de precios y ocupaciones. Ha llegado el gran momento de la innovación y la cooperación en el Camino de Santiago con la idea de crear una cofradía de hoteles cuyo signo distintivo sea el despojo de todo lo innecesario en la recepción de los peregrinos y la concelebración de una sacrosanta… Liturgia de la Pantufla.

 Fernando Gallardowww.laruinahabitada.org


Ago 2 2010

Restaurante La Esclusa. Anhelo por la satisfacción.

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Quisiéramos encontrar un motivo a la restauración del siglo XXI, intentar darle un significado  específico al papel de un restaurante más en Frómista, nuestro pueblo. Llevamos meses dándolo vueltas y hemos llegado a algunas conclusiones.

Nuestra reflexión ha puesto en cuestión dos parámetros que en muchos casos no se tienen en consideración. El primero de ellos es el papel que ocupa un restaurante de hotel  en la sociedad actual. Qué busca un ciudadano al que las nuevas tecnologías  le ofrece  la práctica totalidad de la información en un restaurante más. ¿Solo comer…?

 Y el segundo bloque de reflexión es, sin  duda alguna, cómo  adaptar  los aspectos de siempre –sala, atención y oferta gastronómica- a las demandas actuales.

No debemos olvidar, que no hace demasiados años, se iba a comer bien solamente a las bodas, y hoy,  con toda seguridad, se come razonablemente bien en muchos restaurantes, y casi siempre mejor que en  las bodas, ya que por lo menos tienes la capacidad de elegir.

Hasta hace unos años, comer  en un restaurante abarcaba una gran parte de la cultura del ocio de nuestro país, hoy el ocio se ha diversificado  y los “habituales” a restaurante son más exigentes, por lo que debemos incidir en una nueva  cultural de restaurante, aspecto que pasa inexorablemente por  sorprender a nuestro visitante.

Por otro lado, no solo es necesario dar bien de comer, cuestión obvia, debemos ser lo suficientemente hábiles para  lograr la felicidad del comensal.

Debemos ser exigentes con la masificación, rompe la tranquilidad de una sala. Equilibrar perfectamente la sala con la capacidad de la cocina más romántica, debemos ponernos en el papel  de nuestro amigo. Porque dar de comer , es un acto social, exige tener la convicción de que nuestro cliente –palabra odiosa- debe tener confianza en nosotros y eso significa que es necesario  conseguir un espacio de cordialidad y complicidad con él.

La creación culinaria no debe ser  extempore, debe ceñirse al entorno inmediato, a la temporada , a la tierra.  La sala debe estar al dente. Y por último, debemos innovar, que en última instancia significa, romper con la dinámica de lo cotidiano con pequeñas cosas y que el viajero se las lleve como grato recuerdo.

Quizá debiéramos empezar a trabajar el restaurante experiencial.


Jul 1 2010

Alma, corazón y vida….

Diego Carcedo y Cristina García Ramos

La visita de Diego Carcedo y Cristina  Garcia Ramos ha sido un momento francamente excepcional en la vida de nuestra casa. Una peregrinación hasta el corazón, aderezada  con un recorrido por una de nuestras venas verdes más singulares: el Canal de Castilla, desde Frómista hasta Calahorra de Rivas.

Han sido días maravillosos. Compartir con Diego, cara de Portugal en España durante seis años,  el partido España-Portugal fue un honor, compartir con Cristina  el Corazón,  corazón de las gentes del Camino un sueño. Muchas gracias.   


May 25 2010

LA GUÍA MICHELIN SELECCIONA AL HOTEL DOÑA MAYOR

 

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La GUIA MICHELIN ha seleccionado al Hotel Doña Mayor ***  y a su restaurante  La Esclusa para que entre a formar parte de su guía para  el año  2.011.

Una pegatina como la que se aprecia en la parte superior lucirá en nuestra entrada a partir de enero del próximo mes de enero.

El criterio de selección  no ha sido sencillo, una primera evaluación pública exigente que ha evaluado las distintas facetas del hotel y una visita  técnica realizada por una persona de incognito.

Intentaremos estar a la altura de tan prestigiosa guía e innovar en todo aquello que constituya una mejora en el servicio y atención de nuestros clientes y amigos.

Gracias MICHELIN. www.viamichelin.es

 


Mar 22 2010

Entre iglesias y hospitales

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Diario Palentino. 22.03.10. En torno al Camino Francés a Santiago de Compostela se ubican seis enclaves templarios en Burgos y Palencia, entre los que brilla con luz propia Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga.

D.G.R. / Ical

Protectores de la cristiandad en su conjunto antes que simplemente de los peregrinos a Compostela, la Orden del Temple no tardó en instalarse en el Camino de Santiago y sus alrededores por cuestiones estratégicas. La vía se había convertido en un eje europeo religioso, comercial y social, en el que las actuales provincias de Burgos, Palencia y León jugaban un papel importante.
Los historiadores localizan en las dos primeras seis enclaves pertenecientes a los Pobres Caballeros de Cristo, pero, al tratarse de una orden disuelta en 1312, apenas queda nada de su memoria en muchos de los lugares donde vivieron, como una casa y hospital de Villafranca Montes de Oca (Burgos), borradas de la historia y del recuerdo de los actuales habitantes.

Las huellas del invierno todavía se palpan en la fuente cercana a la Iglesia de Santiago, en Villafranca, congelada y con carámbanos colgantes. «No sé nada de ningún hospital templario aquí. A lo mejor, mi hijo, que se conoce de memoria la historia del pueblo», afirma Teresa Sanz, que desde hace seis años se encarga de mantener, con una joven, el albergue municipal del pueblo. «Tenemos las ruinas de San Félix de Oca, donde se dice que está enterrado el fundador de Burgos, pero de los templarios…», añade Sanz, quien no duda de que el Camino de Santiago «da vida al pueblo, al bar, a la panadería…». «Hay días que hay más peregrinos que habitantes».
Hito fundamental en la ruta jacobea, Villafranca se sitúa en plena etapa de Belorado a San Juan de Ortega y sus Montes de Oca fueron siempre un paso peligroso para los peregrinos, tanto por los lobos como por los bandidos. Por esa razón, el Temple se situó en la zona, como afirma Juan García Atienza en su libro ‘Los enclaves templarios’ (Martínez Roca). Sin embargo, de esa presencia sólo queda un rastro de papel en los libros.
Lo mismo ocurre en Frandovínez, situada al sur de la ciudad de Burgos, donde el profesor titular de Historia del Arte Antiguo y Medieval de la Universidad de Valladolid, Javier Castán Lanaspa, localiza posesiones templarias hoy imposibles de identificar, ni siquiera si uno se encarama al promontorio donde se alza la iglesia de San Miguel Arcángel. No obstante, ya en 1352 el ‘Becerro de las Behetrías’ califica la Villa de Frandovínez como lugar de abadengo en el cual tienen parte «el Monasterio de Huelgas, el Hospital del Rey y la Orden del Temple».
La huella de los Caballeros del Templo de Salomón comienza a hacerse más tangible al cruzar la frontera de Palencia, que alberga una de las tres encomiendas templarias más importantes del Camino de Santiago, la iglesia de Santa María la Blanca, en Villalcázar de Sirga, y un pueblo de nombre inequívoco, Terradillos de Templarios.

Primera parada. La primera parada de la ruta palentina se encuentra a la vereda del Camino, en Támara de Campos, en cuyo punto más alto descansa un antiguo hospital de peregrinos de la Orden del Temple, según Castán Lanaspa, del que hoy sólo queda la iglesia, cuya bella espadaña roza el cielo palentino con la recia y serena majestuosidad del románico. Tras la disolución del Temple, el hospital pasó a manos de la Orden de San Juan y su claustro pervivió, en ruinas, hasta bien entrado el siglo XX, como recuerda Concha Gallardo, alcaldesa desde hace dos décadas, que jugaba allí «de pequeña».

A pocos kilómetros, el peregrino puede maravillarse con uno de los hitos más monumentales de la ruta jacobea, la iglesia de Santa María la Blanca, de Villalcázar de Sirga, cuyo párroco, Jesús Fernández, cuenta «la leyenda del tesoro templario escondido tras una figura de un cerdo, en la fachada».

Ese cerdo, como recuerda el sacerdote, sustituyó misteriosamente al buey o toro de San Lucas en el tetramorfos del templo, una bella muestra de la transición del románico al gótico, entre cuyas joyas figura la talla de la Virgen de las Cantigas o los sepulcros del infante don Felipe, su segunda esposa -Leonor Ruiz de Castro y Pimentel- y el caballero Juan Pérez.

En los dos primeros, como explica Jesús Fernández a quien quiera que visite el templo, se pueden contemplar varios relieves que representan a caballeros templarios, con sus mantos, cruces y escudos. Un retablo dedicado a los milagros de Santiago Apóstol rubrica la unión del Camino con la iglesia y la orden militar nacida en Tierra Santa.

Un molino, desaparecido en 1432, y la iglesia de Santiago de Carrión de los Condes pertenecieron también a la Orden del Temple, que tiene en Terradillos de Templarios uno de sus lugares más representativos, al menos nominalmente, y también por el hostal que allí existió en la Alta Edad Media, dedicado a San Juan y del que sólo quedan algunas piedras y enterramientos. Para preservar su memoria, el albergue de peregrinos lleva el nombre del último gran maestre del Temple, Jacques de Molay, quemado en la hoguera en 1314


Mar 16 2010

El Camino…..

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JACOBEO 2010 | ETAPA 17: BOADILLA DEL CAMINO-FRÓMISTA

Pinchazos en ruedas… y cuello

Victoriano regentó durante 40 años un taller que arreglaba en Frómista las bicis de los peregrinos

16.03.10 - 01:04 -

VÍCTOR M. VELA | FRÓMISTA.

A Victoriano de Aza, el hijo del herrero de Población de Campos, siempre le gustó andar en bicicleta. Desde pequeño. Se montaba en el sillín y empezaba a pedalear hasta que las piernas le llevaban a Palencia, 34 kilómetros más allá. Con pinzas de la ropa para que los pantalones no se enredaran en las ruedas. Por eso no es de extrañar que cuando tuvo que elegir negocio, se decantara por una tienda de recambios de bicicletas. Casa de Aza, se llamaba. En el cogollo de Frómista. Todavía está el letrero a la puerta. Y junto a las ruedas, los discos y sillines, la base del negocio, asentada en torno a los electrodomésticos. «Línea blanca y marrón». O sea, de todo. Y durante 40 años. Desde frigoríficos hasta televisores y lavadoras. Pero con las dos ruedas de forma permanente en su cabeza. «A mí es que la bicicleta me ha gustado siempre. Y la moto, sobre todo la moto», dice mientras enseña la suya, lista para pasar la ITV, mientras sujeta en brazos a Jackie, la perra de su nieta.

Hace cuatro años, Victoriano apretó el freno y cerró la verja del negocio. Ya ha cumplido los 74. Pero seguro que más de un peregrino se acuerda de él. Hasta su tienda y taller, muy cerquita de la iglesia de San Pedro, se acercaban los ciclistas que, camino de Santiago, tenían que detenerse para reparar la bicicleta. «Claro, claro que atendíamos a los peregrinos. Sobre todo en verano», recuerda hoy Victoriano en lo que queda del taller, todavía con ruedas de varios tamaños colgando de las paredes. Precisamente las ruedas eran el principal dolor de cabeza de quienes hacían en bici el recorrido hacia Santiago. «Fallaban mucho, sí. Y los cambios también. Y luego estaba el barro. Uy madre cómo venían las bicis de barro. Aquí nos la traían para que les hiciéramos una puesta a punto».

Y si Victoriano se encargaba entonces de las ruedas, Adela lo hace ahora de los cuellos y las espaldas. De piernas y rodillas. También una puesta a punto para el peregrino que recala destrozado a este cofre de las joyas románicas que es Frómista. «Los hay que llegan muy débiles. Yo les recomiendo que descansen porque si quieren valorar el Camino, no pueden hacerlo con dolor. El Camino es para disfrutarlo, no para hacerlo con prisa. Yo siempre digo que mejor que del tirón, si no se tiene tiempo, hay que hacerlo por etapas más cortas. ¿Sólo tienes una semana? Pues haz un tramo, ya continuarás el año que viene. Pero no tiene sentido andar por andar, pegarte la paliza. Hay que pararse, disfrutar de la gente, del paisaje, del momento. Esto no es una competición, es un juego… y hay que saber jugarlo. ¿O es que alguien disfruta del juego cuando no lo está pasando bien?», se pregunta Adela, quien prepara folletos con su número de teléfono para distribuirlos por el Camino, de Burgos a Frómista. Al llegar aquí, un gran cartel se abalanza sobre el peregrino. ‘Centro de terapia. Masajes, relajación. Te ayudará a hacer un buen Camino’. A mí me duele un poco la rodilla izquierda. Demasiado peso en la mochila, me temo.

-Tienes que aprender a ir más ligero-, recomienda Adela.

Ojalá. Hay peregrinos que no dudan en acercarse hasta las oficinas de Correos para mandarse a casa, contra reembolso, los kilos que le sobran al petate. Yo estoy en un tris de de deshacerme del ordenador, los cuadernos y los bolis. Pero entonces no podría mandar estas crónicas. Mmm. Seguro que alguno hasta agradecía dejar de leer esto. Pues ajo y agua, que mañana tiro hasta Villarmentero.

CASTILLA Y LEÓN

Joya románica en Frómista

16.03.10 - 00:55 -

La iglesia románica de San Martín, que desgraciadamente encontramos en obras, lo acapara todo. O casi. Pero merece la pena detenerse en Frómista, una de las metas volantes más potentes del Camino, para disfrutar de la localidad.

ALBERGUES

Albergue municipal está en la plaza de San Martín, junto a la iglesia. El teléfono es 686 57 97 02. Cuesta 7 euros. Canal de Castilla albergue privado junto a la estación de ferrocarril (hay un cartel que lo anuncia nada más pasar el túnel que hay que atravesar para sortear las vías). 38 plazas. 979 88 80 48. Estrella del Camino es el más nuevo. Siete euros. 34 plazas.

ALOJAMIENTOS

Hotel Doña Mayor, con teléfono 979 81 05 88.Hotel San Martín, junto al albergue municipal y la iglesia del mismo nombre 979 81 00 00. Hostal Camino de Santiago: 979 81 00 53. Pensión Marisa: 979 81 00 23. También es restaurante y, como se encuentra frente al albergue municipal, suele dar muchos menús para peregrinos. Turismo rural: Hay además varios centros de turismo rural, como San Telmo, El Milagro y Antonio y Marcelino.

DÓNDE COMER

Bares y restaurantes. Amplia oferta para comer, con menús del día y del peregrino en casi todos los locales, como Villa de Frómista, La esclusa, Marisa, Van Dos o Infanta de Castilla. Además, a la carta en Hostería de los Palmeros. Panadería Salazar. Es un clásico en Frómista. 40 años del negocio de la familia cuyo apellido da nombre a la confitería. Aquí el peregrino puede encontrar las clásicas rosquillas de palo, sequillos, pastas de yema. «Y magdalenas, que casi es lo que más se lleva el peregrino», según explica Alicia, que hoy está detrás del mostrador junto a Víctor Regalado.

SERVICIOS AL PEREGRINO

Farmacia. 979 81 07 72. Taxi. Lo lleva Elisa Vallejera y su número de teléfono es 670 71 08 17. Masajes: Hay que avisar con antelación porque Adela, quien los da, vive en Palencia y se desplaza hasta Frómista a petición del peregrino. El teléfono es 645 17 42 87. Oficina de Turismo, atendida por Esperanza, quien da al seguidor de Santiago toda la información que precisa para defenderse en esta villa, el primer gran núcleo del Camino en Palencia. Además, aquí se pueden comprar guías y recuerdos jacobeos.

QUÉ VER

Iglesia de San Martín. No tiene perdón pasar de largo sin entrar. Es una de las joyas internacionales del románico. Sin exagerar. Templo fundado por doña Mayor de Castilla, viuda de Sancho III de Navarra, en torno al año 1066. En su interior hay una talla de Santiago del siglo XVI. Iglesia de Santa María del Castillo. Acoge la muestra permanente Vestigia, un recorrido por el Camino de Santiago que el pasado día 6 de marzo inauguró nuevas salas y audiovisuales. Un recorrido de 40 minutos por la historia y los secretos de la ruta jacobea. La entrada para los peregrinos cuesta dos euros. Jesús Robles será el encargado de guiarle por esta muestra. Iglesia de San Pedro es de estilo gótico y suele estar coronada por varias parejas de cigüeñas, que han hecho aquí nido. Canal de Castilla. Espectacular obra de ingeniería hidráulica de los siglos XVIII y XIX que ha guiado al peregrino hasta Frómista.

 

 

 

 

 


Dic 13 2009

Lugares que no debe perderse

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Estimados amigos y amigas:
Este artículo ha aparecido hoy en el diario “El Norte de Castilla.” Les propongo un juego, sitúen cada monumento sobre un plano, podrán observar que el epicentro para  conocer los recursos más significativos de nuestra provincia  se encuentra en Frómista. Oh no!
Niko Gutíerrez
www.hoteldonamayor.com
¡Qué sorpresa, Palencia! Y no lo digo yo, se lo he tomado prestado a Juan Eslava Galán, autor del libro ‘1000 sitios que ver en España al menos una vez en la vida’. De este millar de lugares imprescindibles, según el escritor andaluz, 13 se encuentran en nuestra provincia. «En España no hay menos de cincuenta mil o cien mil lugares interesantes. He intentado que mi censo fuera lo más equilibrado posible, que incluyera los lugares esenciales para un aficionado al arte, al paisaje, a los museos, a la gastronomía, a los lugares insólitos o misteriosos, a la historia, a las fiestas…» parece excusarse el autor en la contraportada de la guía, por si alguien se sintiera ofendido porque su pueblo o ciudad no aparece recogido en estas singulares páginas.
‘¡Qué sorpresa, Palencia’, titula el autor antes de adentrarse a presentar algunos de los tesoros de la provincia. «He vuelto a la capital palentina en cuatro ocasiones para darme el gustazo de pasear por ella y de admirar su madura belleza de dama castellana un poco antigua, pero lozana y guapa, y muy al día en modas y tendencias», afirma el autor de esta guía de viajes, inspirada en el libro de la norteamericana Patricia Schultz ‘1.000 sitios que ver antes de morir’, publicado igualmente dentro de la editorial MR.
«El viajero comienza Palencia por su Plaza Mayor (siglo XVII), quizá la más equilibrada de espacio y edificios del barroco español. Después pasea sin prisa por la Calle Mayor, curioseando los escaparates de los comercios de toda la vida que contrastan notablemente con los modernos, y así llega al Parque del Salón, un espacio abierto salpicado de arboleda, jardines, fuentes y esculturas. Allí mismo, en la Huerta de Guadián, le espera la iglesia de San Juan Bautista, una de las más bellas del románico castellano», explica Eslava Galán (Jaén, 1948), quien, después de ese contacto con la médula de la ciudad, recomienda una visita a los palacios barrocos, al convento de San Francisco, la iglesia de la Compañía en el cruce de los Cuatro Cantones, la de San Miguel con su calada torre gótica, o un tranquilo paseo por el Sotillo de los Canónigos, «en la sombreada ribera del Carrión».
Además, el autor tiene en cuenta las excelencias gastronómicas y asegura que en Palencia se come estupendamente y según gustos. «Los carnívoros, lechazo asado con vino de Cigales. Tampoco admiten reproche las alubias de Saldaña, o la carne de cerdo preparada de mil maneras, incluso el pichón estofado, o sea, paloma, un plato antiguo propio de ciudad medieval con los campos sembrados de palomares que parecen atalayas». A los vegetarianos les propone que se inclinen por una menestra con hortalizas de las estupendas vegas del Carrión, y a los dulceros, leche frita o dulces de Osorno.
Pero los dos lugares de la capital que hay que visitar al menos una vez en la vida son la Catedral y el Cristo del Otero. «La Bella Desconocida padece de una fachada inarmónica que, además de faltar a la simetría, presenta una torre excesivamente masiva en proporción con el resto del edificio. Dicho esto, que no deja de ser una opinión personal, la catedral es, en sus partes y en sus contenidos, una bellísima y armónica montaña sobrada de tesoros artísticos», argumenta Eslava Galán, quien destaca la cripta visigótica y el retablo renacentista de la capilla mayor.
Y de la Catedral, al Cristo del Otero, del escultor Victorio Macho, y que no pueden dejar de visitar los aficionados a los cristos gigantescos. «Desde su pie se disfruta de una estupenda panorámica de la ciudad, la única desde la que no se impone la visión del mismo Cristo, lo que para muchas personas es de agradecer», señala.
A 18 kilómetros, el autor sitúa la primera de las once ‘joyas’ ubicadas fuera de la capital: la iglesia de San Pedro de Amusco, conocida como el ‘pajarón de Campos’. «Una de las iglesias más completas y mejor alhajadas de España, o al menos de las que mejor han conservado su patrimonio. Un museo vivo de arte sacro en el que encontramos abundantes retablos, tallas, lienzos y orfebrería de distintas épocas y hechuras», destaca Eslava Galán.
A ésta le siguen la villa romana de La Olmeda en Pedrosa de la Vega, la localidad de Carrión de los Condes, la iglesia de San Martín de Frómista, el Canal de Castilla en Alar del Rey, el núcleo antiguo de Villalcázar de Sirga y el Mesón de los Templarios, el castillo de Ampudia, la iglesia de San Juan de Baños en Baños de Cerrato, las Fuentes Divinas o Tamáricas en Velilla del Río Carrión y la iglesia de Olleros.
A veces, el autor se mete en harina y menciona una reflexión, un retazo de conversación que escuchó durante sus visitas o una anónima opinión, como la extrañeza de una señora al ver a Leda copulando con un cisne en uno de los mosaicos de La Olmeda: «¡Qué desvergüenza. A saber la clase de gente que vivía aquí. Enseguida iba yo a poner eso en mi sala de estar!, insiste la señora, quien, al enterarse de que el mosaico seguramente era la superficie del comedor, sentenció: «¡Pues en mi comedor, menos. Lo que yo tengo es una Santa Cena de mi abuela que se le da un golpecito al brazo del Cristo y bendice la mesa». También alude el libro a la duda con la que abandona el viajero San Martín de Frómista, incapaz de desentrañar si lo que lleva el cuervo de uno de los capiteles es queso o pan; o el temor que siente ante las aguas bravas que descienden de la esclusa en Alar del Rey.
«Me atrevería a afirmar que la intolerancia y la cerrazón se quitan viajando. Además, el viaje siempre nos brinda momentos de felicidad y armonía, ¿qué más podemos pedirle a la vida?».

Nov 29 2009

Frómista,cruce de caminos.

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Esta vez han sido los amigos de la revista: “deViajes” www.deviajes.es

Dicen que en esta localidad palentina se cruzan las vías de la Fe y la Razón. Y es que su estratégica situación –en Tierra de Campos– y la historia han hecho que aquí se unan dos de las rutas más transitadas del norte: el Camino de Santiago y el Canal de Castilla, la mayor obra de la ingeniería ilustrada.

Nada más llegar verás un edificio que te resultará familiar: es San Martín, una iglesia románica del siglo XI cuya imagen aparece en los libros de Arte para representar el románico puro. No te pierdas esta joya medieval, deambula por su planta de cruz latina y admira sus arcos de medio punto y su decoración con motivos vegetales y animales y escenas bíblicas.

Leyendas en formato 3D

Por la calle del Milagro llegarás a la Francesa, que albergó dos sinagogas en la Edad Media y que hoy siguen atravesando los peregrinos en su camino hacia Santiago. Y en la Plaza de Tuy –llamada así porque Frómista está hermanada con esta ciudad gallega– verás la iglesia gótica de San Pedro y las interesantes piezas de su museo, sobre todo, en orfebrería y escultura.
Detrás de San Pedro está el Museo Histórico-Etnográfico (979 81 01 14), que muestra la vida rural de la Tierra de Campos, aunque si quieres tener una idea global del entorno, no te pierdas Vestigia (979 81 01 28), un montaje en 3D que recrea la historia y leyendas de Frómista. Precio: 4 e, conjunta con la Iglesia de San Martín y el Museo de San Pedro.

Salida  al  mar 

En el siglo XVIII, Frómista desarrolló el mayor proyecto de ingeniería civil de la España Ilustrada: el Canal de Castilla. Con él se pretendía conectar la meseta castellana con el Cantábrico y reanimar la economía. Esta vía se dejó de utilizar en 1959 pero ahora se ha recuperado como atractivo turístico para rutas de senderismo o bici. Infórmate en 979 81 07 63.

Cómo Llegar

Desde Madrid, toma la A-6 hasta la salida 181( Valladolid / Burgos). Después, enlaza con la A-62 y sigue por ella hasta la salida 88 (Palencia / Santander). En la localidad de Venta de Baños, desvíate por la A-67, que te llevará hasta Frómista.

Dónde Dormir

Hotel Doña Mayor (Francesa, 8. 979 81 05 88). Este establecimiento está situado en la calle principal del camino jacobeo. Dispone de 12 habitaciones –una de ellas, adaptada para personas con discapacidad– y un buen restaurante. Habitación doble, desde 76 €.


Nov 28 2009

Un pasillo siempre verde

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El Norte de Castilla. GPS

Doscientos kilómetros de ribera convierten al Canal de Castilla en un largo corredor donde disfrutar de la naturaleza y la historia.

La frustración que supuso que una infraestructura como el Canal de Castilla fuera superada casi inmediatamente por la llegada del ferrocarril en las últimas décadas del siglo XIX tuvo como consecuencia una larga agonía, producida a su vez por una utilización cada vez menor de todo el trazado. Una de las razones de esa larga agonía estaba en el enorme coste que suponía el mantenimiento de toda la infraestructura, imprescindible para que siguiera funcionando el sistema de navegación. El Canal requería de una abultada nómina de personal encargado del funcionamiento de las esclusas y un presupuesto siempre escaso para tener al día todas las instalaciones, limpieza de la vegetación o reparación de diques.
Pasado el momento de las barcazas, el Canal quedó, sobre todo, como un valioso recurso para hacer llegar el agua a los campos y poblaciones junto a las que pasaba, y aún hoy es fundamental para el abastecimiento de agua potable de ciudades como Palencia y Valladolid. Pero también quedó como un largo corredor verde rico en vegetación, siempre lleno de vida animal. La sensibilidad colectiva respecto a esta obra de ingeniería ha variado de nuevo en las últimas décadas, y aunque mucha de la infraestructura construida en su momento sigue al borde de un vergonzoso derrumbe, se han acometido, en algunas áreas, obras de consolidación que invitan a disfrutar de esta infraestructura excepcional.
Y las formas de hacerlo son sobre todo dos: por sus orillas o desde dentro. Una reciente intervención llevada a cabo a lo largo de todo su trazado ha recuperado los caminos de sirga que en su día existieron junto al Canal y que, en algunos de los tramos, habían desaparecido por completo comidos por la vegetación o los derrumbes. Gracias a ello es posible retomar, al menos en parte, el sueño de atravesar Castilla -a pie, en bicicleta o a caballo- llevando como guía el discurrir apacible de lo que un día fue imaginado como una auténtica carretera de agua. Además de asentar los caminos y despejarlos de vegetación, se han colocado carteles que ayudan a entender mejor el auténtico alcance que tuvo esta infraestructura.
Hacer el viaje por estos caminos de sirga es hoy más fácil que nunca. Basta con ponerse. La ausencia desniveles apreciables los hace asequibles a casi cualquier condición física. Aunque no todo el trazado cuenta con árboles, la abundante vegetación que suele prosperar en las orillas ofrece, sobre todo en verano, un apetecible refresco que aprovechan también pequeños animales y aves a los que es fácil sorprender. Además, la presencia cada pocos kilómetros de viejas infraestructuras, puentes y esclusas aderezan un recorrido que muchos emprenden ya con tanto fervor como las peregrinaciones a Santiago.
Pero el Canal puede disfrutarse también desde dentro emulando sensaciones que se acercan a las que sintieron los viajeros que en el siglo XIX lo usaron para trasladarse de unos puntos a otros. La forma más cómoda es tomar el barco Antonio de Ulloa que emprende sus recorridos desde la dársena de Medina de Rioseco para navegar por el interior de uno de los tramos más feraces del Canal hasta salvar la esclusa séptima del Ramal de Campos. La recuperación de esta esclusa permite a los viajeros vivir desde el interior del barco la experiencia del paso de un tramo a otro mediante el juego de niveles en el que se basa el sistema de esclusas.
DÓNDE DORMIR: Hotel Doña Mayor
Cuidado diseño, comodidad y armonía es lo que ofrece este alojamiento situado en pleno Camino de Santiago en el que todas las habitaciones son diferentes. También tiene un restaurante, La Esclusa. Dirección: Francesa 8. 686 466 962. Precio: desde 86 euros.

Oct 7 2009

Frómista se mueve…

 D. Enrique Martin. Presidente de la Diputación y D.Fernando Diez.Alcalde de Frómista

La Diputación de Palencia concede una subvención de 75.000 euros a la Fundación Santa María del Castillo de Frómista para colaborar en el montaje audiovisual ‘Vestigia’.

 

Sin duda alguna, una buena noticia.

Vestigia es el fruto del trabajo bien hecho de las gentes de este pueblo, que creyeron en la posibilidad de crear en la Iglesia de Santa Maria del Castillo un espacio que trasladara a los viajeros, de una manera dinámica y amena,  la historia de nuestro pueblo y por lógica, la del propio Camino de Santiago. La empresa MITO COMUNICACIÓN resolvió la primera fase francamente bien.

 

Hoy la segunda fase ha comenzado a caminar, con la ampliación, que según comentan, tiene bastante que ver con la interactividad del Camino de Santiago se convertirá, con toda seguridad,  en un recurso turístico de primer orden; poner en valor  los aromas del camino, el viento, el tacto del calzado frente al suelo es una buena hipótesis de trabajo.

 

Solo una salvedad, denominar a Vestigia,  montaje audiovisual,  es la mejor manera de que nadie se acerque a visitarlo.

Es necesario que de una vez por todas, situemos  a Vestigia, bajo un epígrafe descriptivo acorde a su nivel, después de darlo algunas vueltas, propongo que  lo cataloguemos como: exposición permanente.

 

Sin duda alguna, da más caché y se acerca más a la realidad, concretando mejor su significado, de lo que representa esta  exposición que versa sobre nuestra historia.

 

Al final,  Erik “el Belga” nos hizo un gran favor. Se invita a los lectores a realizar sugerencias y a que  valoré la propuesta.