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Mar 26 2010

Sentir el Camino sin pisarlo

 

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 Almudena Álvarez | Palencia. EL MUNDO 25/03/10

Las recreaciones virtuales del Camino de Santiago y de la Vía Láctea, completan desde ahora un sueño. El que tuvo un día la Fundación Santa María del Castillo, en Frómista (Palencia), que quiso poner en valor la, hasta entonces abandonada, iglesia de Santa María del Castillo, integrando y fundiendo en su arquitectura, construida entre los siglos XV y XVIII, un montaje de luces, imágenes, sonidos, estatuas parlantes y pantallas panorámicas que nos devuelven la huella de los peregrinos.

Sobre su arquitectura ojival se camuflan los espacios expositivos, pantallas y proyectores que transportan al visitante en un viaje al pasado y le devuelven el rastro de los viajeros, reyes, condes, peregrinos y sabios que un día recorrieron el mismo Camino que hoy tiene su centro en Frómista, una localidad de 900 habitantes donde se cruzan el Camino de Santiago y el Canal de Castilla.

Vestigia. Leyenda del Camino, no es un museo, ni un centro de interpretación, es una iniciativa difícil de catalogar, un montaje tridimensional y multimedia que relata de una forma original y novedosa la historia y las leyendas del Camino de Santiago, un camino de arte y milagros.

Un presupuesto de 360.000 euros y más de 11.000 visitantes en poco más de un año y medio de existencia, respaldan el éxito de este proyecto que ha podido ver la luz con el apoyo del grupo de acción local Araduey Campos, la diputación de Palencia, Caja España y el Obispado.

Dos túneles que recrean la ruta jacobea y la vía láctea se suman desde ahora a los cinco apartados con que ya contaba este montaje, que arranca con una breve introducción antes de dar paso a la estatua parlante de Pedro González Telmo, San Telmo, patrón de los marineros y de Frómista, que surge de una pila bautismal e invita, con voz cavernosa, a recorrer el Camino, por el que han pasado santos y peregrinos.

Después es un monje quien, en una gran pantalla panorámica de 8 metros, cuenta la historia de Frómista desde la romanización hasta su repoblación sobre el siglo IX y cede de nuevo la palabra al patrón que relata los milagros y leyendas del Camino, acompañado por dos peregrinos virtuales. La penúltima parada que se propone en Vestigia se centra en el retablo del templo, cuyas tablas se recogen en el Museo de San Pedro, ubicado en la misma localidad, y se rinde homenaje a los artistas y constructores que también llegaron a través del Camino de Santiago, por donde fueron diseminando su arte.

El camino de las estrellas se representa en el último apartado, en el que podemos cruzar un río de aguas cristalinas y espantar con nuestras pisadas a los peces que nadan en ellas mientras oímos el ruido del agua. En el siguiente túnel 300 haces de fibra óptica recrean la vía láctea, simulando la luz de las estrellas que durante siglos han velado el sueño de los peregrinos. Y bajo la luz de las estrellas, los monumentos, las siluetas y los pasos de todos los que han moldeado la historia de esta ruta.

El reto es conseguir que unas 15.000 personas visiten cada año este complejo proyecto, y que se consolide como un nuevo recurso turístico entre los muchos con que ya cuenta Frómista, donde se alza una de las joyas del románico, la iglesia de San Martín.

“No todo el mundo tiene los mismos gustos y aunque ver arte es fundamental, también hay que disfrutar para aprender a valorar el patrimonio y adquirir cultura”, mantiene el alcalde y presidente de la Fundación, Fernando Díez Mediavilla.

Y es que, en última instancia quieren que este proyecto sirva para dinamizar la localidad, la comarca y la provincia. Y que de paso se convierta en ejemplo para otros proyectos similares a desarrollar en los numerosos templos que hoy hay en desuso en la región.

 

 


Dic 13 2009

Lugares que no debe perderse

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Estimados amigos y amigas:
Este artículo ha aparecido hoy en el diario “El Norte de Castilla.” Les propongo un juego, sitúen cada monumento sobre un plano, podrán observar que el epicentro para  conocer los recursos más significativos de nuestra provincia  se encuentra en Frómista. Oh no!
Niko Gutíerrez
www.hoteldonamayor.com
¡Qué sorpresa, Palencia! Y no lo digo yo, se lo he tomado prestado a Juan Eslava Galán, autor del libro ‘1000 sitios que ver en España al menos una vez en la vida’. De este millar de lugares imprescindibles, según el escritor andaluz, 13 se encuentran en nuestra provincia. «En España no hay menos de cincuenta mil o cien mil lugares interesantes. He intentado que mi censo fuera lo más equilibrado posible, que incluyera los lugares esenciales para un aficionado al arte, al paisaje, a los museos, a la gastronomía, a los lugares insólitos o misteriosos, a la historia, a las fiestas…» parece excusarse el autor en la contraportada de la guía, por si alguien se sintiera ofendido porque su pueblo o ciudad no aparece recogido en estas singulares páginas.
‘¡Qué sorpresa, Palencia’, titula el autor antes de adentrarse a presentar algunos de los tesoros de la provincia. «He vuelto a la capital palentina en cuatro ocasiones para darme el gustazo de pasear por ella y de admirar su madura belleza de dama castellana un poco antigua, pero lozana y guapa, y muy al día en modas y tendencias», afirma el autor de esta guía de viajes, inspirada en el libro de la norteamericana Patricia Schultz ‘1.000 sitios que ver antes de morir’, publicado igualmente dentro de la editorial MR.
«El viajero comienza Palencia por su Plaza Mayor (siglo XVII), quizá la más equilibrada de espacio y edificios del barroco español. Después pasea sin prisa por la Calle Mayor, curioseando los escaparates de los comercios de toda la vida que contrastan notablemente con los modernos, y así llega al Parque del Salón, un espacio abierto salpicado de arboleda, jardines, fuentes y esculturas. Allí mismo, en la Huerta de Guadián, le espera la iglesia de San Juan Bautista, una de las más bellas del románico castellano», explica Eslava Galán (Jaén, 1948), quien, después de ese contacto con la médula de la ciudad, recomienda una visita a los palacios barrocos, al convento de San Francisco, la iglesia de la Compañía en el cruce de los Cuatro Cantones, la de San Miguel con su calada torre gótica, o un tranquilo paseo por el Sotillo de los Canónigos, «en la sombreada ribera del Carrión».
Además, el autor tiene en cuenta las excelencias gastronómicas y asegura que en Palencia se come estupendamente y según gustos. «Los carnívoros, lechazo asado con vino de Cigales. Tampoco admiten reproche las alubias de Saldaña, o la carne de cerdo preparada de mil maneras, incluso el pichón estofado, o sea, paloma, un plato antiguo propio de ciudad medieval con los campos sembrados de palomares que parecen atalayas». A los vegetarianos les propone que se inclinen por una menestra con hortalizas de las estupendas vegas del Carrión, y a los dulceros, leche frita o dulces de Osorno.
Pero los dos lugares de la capital que hay que visitar al menos una vez en la vida son la Catedral y el Cristo del Otero. «La Bella Desconocida padece de una fachada inarmónica que, además de faltar a la simetría, presenta una torre excesivamente masiva en proporción con el resto del edificio. Dicho esto, que no deja de ser una opinión personal, la catedral es, en sus partes y en sus contenidos, una bellísima y armónica montaña sobrada de tesoros artísticos», argumenta Eslava Galán, quien destaca la cripta visigótica y el retablo renacentista de la capilla mayor.
Y de la Catedral, al Cristo del Otero, del escultor Victorio Macho, y que no pueden dejar de visitar los aficionados a los cristos gigantescos. «Desde su pie se disfruta de una estupenda panorámica de la ciudad, la única desde la que no se impone la visión del mismo Cristo, lo que para muchas personas es de agradecer», señala.
A 18 kilómetros, el autor sitúa la primera de las once ‘joyas’ ubicadas fuera de la capital: la iglesia de San Pedro de Amusco, conocida como el ‘pajarón de Campos’. «Una de las iglesias más completas y mejor alhajadas de España, o al menos de las que mejor han conservado su patrimonio. Un museo vivo de arte sacro en el que encontramos abundantes retablos, tallas, lienzos y orfebrería de distintas épocas y hechuras», destaca Eslava Galán.
A ésta le siguen la villa romana de La Olmeda en Pedrosa de la Vega, la localidad de Carrión de los Condes, la iglesia de San Martín de Frómista, el Canal de Castilla en Alar del Rey, el núcleo antiguo de Villalcázar de Sirga y el Mesón de los Templarios, el castillo de Ampudia, la iglesia de San Juan de Baños en Baños de Cerrato, las Fuentes Divinas o Tamáricas en Velilla del Río Carrión y la iglesia de Olleros.
A veces, el autor se mete en harina y menciona una reflexión, un retazo de conversación que escuchó durante sus visitas o una anónima opinión, como la extrañeza de una señora al ver a Leda copulando con un cisne en uno de los mosaicos de La Olmeda: «¡Qué desvergüenza. A saber la clase de gente que vivía aquí. Enseguida iba yo a poner eso en mi sala de estar!, insiste la señora, quien, al enterarse de que el mosaico seguramente era la superficie del comedor, sentenció: «¡Pues en mi comedor, menos. Lo que yo tengo es una Santa Cena de mi abuela que se le da un golpecito al brazo del Cristo y bendice la mesa». También alude el libro a la duda con la que abandona el viajero San Martín de Frómista, incapaz de desentrañar si lo que lleva el cuervo de uno de los capiteles es queso o pan; o el temor que siente ante las aguas bravas que descienden de la esclusa en Alar del Rey.
«Me atrevería a afirmar que la intolerancia y la cerrazón se quitan viajando. Además, el viaje siempre nos brinda momentos de felicidad y armonía, ¿qué más podemos pedirle a la vida?».

Oct 1 2009

Comienza el otoño

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Es, con toda seguridad, la estación del año que más me gusta. Los tonos ocres, la suavidad del clima, recuperaremos, poco a poco,  las costumbres lugareñas que han sido importunadas por el trajín del verano. El ritmo recupera la escala humana  y se comienza a saborear el placer de hacer bien el trabajo e intentar mejorarlo.

Para el turista agosteño el mundo se ha terminado, pero para nosotros comienza una etapa francamente interesante  en la que  a penas  desciende la actividad.

Durante este otoño vamos a trabajar en cinco objetivos:

ü  Promoción, promoción y promoción, hay que sortear la crisis como sea y la imaginación es una cuestión clave.  Anunciaremos algunas cosillas  francamente divertidas.

ü  Calidad y mejora continua.  Recuperamos las reuniones quincenales de todo el equipo, este año con las encuestas de satisfacción que cumplimentan nuestros clientes tenemos una buena herramienta de análisis.

ü  Reafirmaremos nuestro compromiso con la cocina tradicional, apostando por el  producto de gran calidad y una oferta  de temporada.

ü  Coordinación e impulso de la colaboración empresarial. Necesitamos trabajar juntos, mirarnos a la cara y desarrollar estrategias comunes. Es bueno para nuestros clientes. Creo que este trimestre servirá para el despegue definitivo de DestinoFrómista.com y para la consolidación de Turcampos.

ü  Y la última, va por vosotros, nuestros clientes y amigos. El otoño, es un momento especial para visitar San Martín, las esclusas del Canal, los ocres otoñales le brindan  una perspectiva de enorme belleza y, una  ya que  estamos  en Frómista, es necesario acercarnos a  la Olmeda, a saborear los impresionantes mosaicos de la Villa Romana.

Un abrazo, les esperamos.